{"id":321,"date":"2024-02-12T12:50:51","date_gmt":"2024-02-12T11:50:51","guid":{"rendered":"https:\/\/periodicotorredeltajo.wordpress.com\/?p=321"},"modified":"2024-03-20T11:15:19","modified_gmt":"2024-03-20T11:15:19","slug":"el-club","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/periodico.iestorredeltajo.eu\/PERIODICO\/biblioteca\/el-club\/","title":{"rendered":"El club"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-justify\">Algunos alumnos son tan cari\u00f1osos que, en lugar de acogerte con los brazos abiertos y hacerte sentir como en casa, prefieren que te quedes en la tuya directamente. M\u00e1s de uno me ha conminado a volver a mi pueblo de origen. \u201c\u00a1A ver si te vas ya!\u201d u \u201c\u00a1Ojal\u00e1 hubieras sido t\u00fa quien estuviera de baja!\u201d son algunas de las lindezas que soporto d\u00eda s\u00ed y d\u00eda tambi\u00e9n. Desearte que cobres sin trabajar y, por ende, sin aguantar faltas de respeto, es una de las mayores muestras de afecto que puede recibir un profesor. Acostumbrada a la salada claridad gaditana, una Barbie de extrarradio me tach\u00f3 de \u00absoso\u00bb. Podr\u00eda haberle aclarado que el salero no est\u00e1 incluido en mi salario. O que comparten la misma ra\u00edz porque antiguamente se pagaba con sal. Pero me limit\u00e9 a preguntarle si prefer\u00eda que me sazonara con sal fina o gruesa. No les culpo.\u00a0 Groucho Marx dec\u00eda que jam\u00e1s pertenecer\u00eda a un club que admitieran a alguien como \u00e9l de socio. Si para colmo de males tienes que acudir a ese club en contra de tu voluntad seis horas consecutivas durante cinco d\u00edas de la semana, es comprensible que pagues tu frustraci\u00f3n con la figura que encarna la poca autoridad que nos otorga el Estado.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La educaci\u00f3n p\u00fablica no es valiosa porque sea para todos. Muchos la desprecian y pocos la aprovechan. La mayor\u00eda suele ser gregaria, ignorante y cobarde. O peor a\u00fan: ve El Hormiguero. Ya lo dec\u00eda MarK Twain: \u201ccada vez que se encuentre usted del lado de la mayor\u00eda, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar\u201d. Sin embargo, siempre hay honrosas excepciones que irradian un halo de luz al final del oscuro pasillo del frenop\u00e1tico de 1\u00b0 ESO. Son mirlos blancos atrapados en un aviario plagado de cotorras, cuervos y p\u00e1jaros de mal ag\u00fcero y mal asiento. Hay que cuidar a todos esos alumnos que, con independencia de su intelecto y entorno, se afanan en superarse a s\u00ed mismos y conciben el aprendizaje como un fin en s\u00ed mismo y no como un m\u00e9todo de tortura impuesto por los adultos. Por ese motivo, decid\u00ed retomar el club de lectura, como si la biblioteca fuese una extensi\u00f3n del Parque Natural de La Bre\u00f1a. Y los miembros del club, especies en peligro de extinci\u00f3n. El precedente del curso pasado no invitaba al optimismo. En dos semanas los alumnos inscritos dejaron de asistir a las reuniones de los jueves. Devolvieron los ejemplares de &#8216;La lecci\u00f3n de August&#8217; intactos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Desde que colgu\u00e9 un cartel informativo sobre la reapertura del club de lectura en el tabl\u00f3n de la biblioteca, E, una de las mejores alumnas de 1\u00ba ESO, se dedic\u00f3 a preguntarme cu\u00e1ndo empezar\u00eda la primera reuni\u00f3n con la misma insistencia con la que sus compa\u00f1eros me preguntan cu\u00e1nto tiempo queda para el recreo. Pens\u00e9 en entregarle una copia de la llave de la biblioteca para que dejara de seguirme por los pasillos.\u00a0 En pocos d\u00edas, convenci\u00f3 a su amiga L para que tambi\u00e9n se apuntara al club. Desde entonces, jam\u00e1s han faltado a su cita semanal con la lectura. Devoran el bocadillo con una mano y agarran el libro con la otra. \u00c1vidas de nuevas historias, entran ilusionadas a la biblioteca con un marcap\u00e1ginas enorme incrustado en cada ejemplar. Al igual que Varys ten\u00eda \u201cpajaritos\u201d repartidos por los Siete Reinos que le chivaban todos los secretos de la corte, sospecho que la inspectora las ha contratado para evaluar mi labor docente. Siempre me formulan preguntas que me obligan a seguir la historia con atenci\u00f3n. Como su capacidad de s\u00edntesis es asombrosa, procuro ense\u00f1arles a leer entre l\u00edneas. Durante la lectura de \u2018Dos m\u00e1s dos y otros enigmas de mi adolescencia\u2019, intent\u00e9 que captaran algunos mensajes impl\u00edcitos como el valor de la amistad, la importancia de relativizar los problemas o el peligro de los prejuicios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Mientras que muchos alumnos se r\u00eden de las dificultades de otros compa\u00f1eros, E y L tranquilizan y animan a G cuando tartamudea durante la lectura en voz alta. M es otra de las lectoras ilustres del club. Tuve la suerte de ser su profesor de Valores \u00e9ticos el curso pasado. Su curiosidad, su elocuencia y sus luminosas reflexiones me confirmaron que estaba ante otra \u201crara avis\u201d extraordinaria. En uno de los \u00faltimos d\u00edas del curso pasado, le regal\u00e9 un cuadernillo de mitos grecolatinos. S\u00f3lo hab\u00edan venido otros dos alumnos porque ten\u00edan que recuperar la asignatura, as\u00ed que M y yo empezamos a leer un libro en silencio, como si prepar\u00e1ramos las sesiones del club desde junio por instinto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Siempre que suena el timbre anunciando el final del recreo, les doy las gracias por su asistencia. Esta ma\u00f1ana, E me contest\u00f3: \u201cgracias a usted por ense\u00f1arnos, maestro, y por aumentar nuestras experiencias\u201d.\u00a0 A\u00fan no es consciente de que la mayor lecci\u00f3n me la han dado ellas a m\u00ed, demostr\u00e1ndome que el <strong>l<\/strong>egado de la cultura est\u00e1 a salvo. Y que \u2018El club de los poetas muertos\u2019 tiene unas herederas muy dignas y vivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Jos\u00e9 Gabriel Real.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos alumnos son tan cari\u00f1osos que, en lugar de acogerte con los brazos abiertos y hacerte sentir como en casa, prefieren que te quedes en la tuya directamente. 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